Sin coral no hay ceviche
Popeye viene de «pop-eye», la chilena se llama así porque nació en Chile (hasta hice una campaña de publi sobre eso) y el coral se llama así por razones obvias. Pues hasta la treintena no había caído en nada de esto.
El muelle Cocodrilo Bay, en Puerto Jiménez, Costa Rica. minutos antes de empezar Coralmanía 2025.
Una de las asociaciones con las que más colaboro en Costa Rica es Raising Coral. No cuesta imaginar a qué se dedican con ese nombre. Trabajo con ellos porque me flipa lo que hacen y porque estoy obsesionado con el buceo.
Antes de conocerles, había perdido la cuenta de cuántas veces había escuchado la misma canción: que si los corales están muriendo, que si eventos de blanqueamiento masivo, que si punto de no retorno. Seguro que te suena y, si vienes de donde vengo yo, seguro que también has pasado un poco del tema.
Pero cuando esa realidad te espera en la puerta de casa, la cosa cambia. Tengo la suerte de vivir en el lugar más biodiverso del mundo, y parte de la culpa la tiene el Golfo Dulce. Un santuario para ballenas jorobadas, tiburones martillo, delfines nariz de botella… y para los corales.
De derecha a izquierda: mi amigo Fu, mi esposa Ellie, y yo, a punto de saltar al bote a restaurar corales.
Este, como el resto de corales del mundo, no vive su mejor momento. Aquí, además del aumento de la temperatura del agua, metes en la ecuación los pesticidas de los cultivos de palma africana que rodean al golfo y que acaban en sus aguas. Un gusto, vamos.
Por eso, de vez en cuando participamos en eventos en los que compartimos con la comunidad el problema y sus soluciones para concienciar a la gente que vive aquí. Algo que es más fácil decir que hacer. Estamos en una zona rural donde la conservación es la enemiga a batir para la gran mayoría de la población, así que olvídate de hablar sobre el calentamiento global y las mareas rojas.
“Qué lástima que haya gente como esta que solo quiere ver miseria para los habitantes del sur, se oponen al desarrollo y fuentes de empleo y lo peor es que nunca proponen nada alternativo”.
Comentario en respuesta a un post de mi amigo Jim Córdoba en el que denuncia la construcción de una marina que pone en peligro la biodiversidad en Puerto Jiménez.
Quienes trabajamos en comunicación sabemos lo importante que es conocer a tu target y entender su contexto. Cosas que leemos hasta la saciedad en posts de LinkedIn que apestan a IA, y en libros que te obligan a comprar los mismos profesores de universidad que los han escrito. Pero que muy pocas veces he visto poner en práctica.
Hasta que, en un evento, una frase lo cambió todo. Era mayo de 2025, y después de explicar a varias familias qué son los corales, su importancia, el peligro en el que se encuenbla, bla, bla… alguien dijo las palabras mágicas: “los corales son importantes porque sin ellos no hay ceviche”.
Toda esa gente que antes pasaba sin prestar atención comenzó a pararse a escuchar. Pescadores, pescadoras, gente que trabajaba en restaurantes o en tours de pesca deportiva… De repente, la desaparición del coral era un problema de todos. Empezaron a escuchar y, sobre todo, a entender.
Cuando recogimos el puesto, no nos quedaban pegatinas de la asociación por repartir. Cuando día de hoy las sigo por los coches del pueblo, me recuerda que algo hicimos bien ese día.
En fin. Que el voluntariado a veces cansa, es así. Por eso es importante recordar todo lo que te aporta. En mi caso, buceo y aprendo. Incluso de comunicación, fíjate tú.